
¡Ay Haití! ¡Cuánto dolor!
Podemos sentir en tí, la aflicción y el temor.
Miles de muertos y una gran destrucción
hacen que el amanecer se llene de compasión.
Ante esta catástrofe, se ha producido una unión,
en la que no manda el poder sino el corazón.
¡Ay Haití! ¡Cuánto daría yo!
Por mostrarte lo mejor de mí y curar las heridas del terror,
por aliviar tu alma del sufrimiento, reemplazarlo por amor,
por estar cerca de tí, abrazarte y decirte:
por estar cerca de tí, abrazarte y decirte:
"¡Ay Haití! ¡Nunca pienses en rendirte, pues si la fe mueve montañas,
el mundo corazones ansiosos por recibirte!"
Libertad

Nunca es suficiente, no si no colaboramos todos. Por la miserable cantidad de un euro, algo menos de lo que cuesta un insignificante bollo de la cafetería de nuestro instituto, una persona puede alimentarse. Tan solo por eso, ¿Vamos a quedarnos cruzados, incluso teniendo sus voces de auxilio tan cercanas? No, señores, por eso, los alumnos de 2º de Bachillerato B (del Virgen de la Esperanza), hemos organizado una colecta, recogiendo clase por clase toda la ayuda que nos podáis ofrecer, para que podamos responder a sus llamadas y salvarles la vida a cientos de personas, y llegar a alcanzar sus manos.